Santo sois y sin igual
En vuestro cargo elevado:
Sed José, fiel abogado
De la Iglesia Universal.
Pues que fuisteis destinado
A ser María esposo.
De Jesús padre amoroso
Con el Bautista igualado,
Os creeré santificado
En el vientre maternal
Sed José, fiel abogado
De la Iglesia Universal.
De vírgenes la más pura,
que de Dios Madre ha de ser,
Por esposo ha de tener
Á la más santa criatura.
Así vuestra virtud fulgura
Con un brillo sin igual.
Sed José, fiel abogado
De la Iglesia Universal.
Aunque humilde carpintero,
Sois de David descendiente,
Y a Vos el Omnipotente
Os previno con esmero
Para esposo verdadero
De la Reina Celestial.
Sed José, fiel abogado
De la Iglesia Universal.
El hombre primero fuisteis
Que visteis a Dios nacido,
Y en vuestros brazos dormido
Tantas veces lo tuvisteis;
Jesús por nombre le disteis
Por encargo divinal.
Sed José, fiel abogado
De la Iglesia Universal.
¡ Desterrado! ¡ Cuánto duelo
en Vos el Nilo derrama,
Hasta que el ángel os llama
Á la patria! El Rey del cielo
Debe en tanto á vuestro anhelo
el sustento corporal.
Sed José, fiel abogado
De la Iglesia Universal.
Sumiso, fiel y obediente
Jesús á vos se mostraba,
Y el nombre de Padre os daba.
¡Oh dignidad excelente,
que no cupiera em la mente
¡Del miserable mortal!
Sed José, fiel abogado
De la Iglesia Universal.
En los brazos expirasteis
De Jesús y de María;
De su Ascensión en el día,
Á Jesús acompañasteis,
Y en el alma y cuerpo os sentasteis
Junto al trono divinal.
Sed José, fiel abogado
De la Iglesia Universal.
Allí protector sagrado
Os halla el fiel afligido,
Y nadie á Vos ha acudido
Sin ser de Vos escuchado:
Esto Teresa ha enseñado,
Vuestra devota especial.
Sed José, fiel abogado
De la Iglesia Universal.
Vio vuestro poder, y un día
El Pontífice Pío Nono
A Vos como á su patrono
Toda la Iglesia Confía;
Humillad, pues, la osadía
Del ejército infernal.
Sed José, fiel abogado
De la Iglesia Universal.
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