Vuestra vida fué tan pura,
Que no verá luz del día,
Con excepción de María,
Otra más santa criatura.
Por eso vuestra ventura.
En el mundo no halla igual.
Sed José, nuestro abogado
En esta vida mortal.
Con júbilo recibisteis
Á María por esposa,
Virgen pura, santa, hermosa,
Con la cual feliz vivisteis:
Y por ella conseguisteis
Dones y luz celestial
Sed José, nuestro abogado
En esta vida mortal.
Vos sois el hombre primero
Que visteis á Dios nacido,
Y en vuestro brazo dormido
Tuvisteis aquel Lucero.
Siendo Vos el tesorero
Da tan inmenso caudal.
Sed José, nuestro abogado
En esta vida mortal.
En vuestra muerte dichosa
Tuvisteis á vuestro lado
Al mismo Dios humanado,
Y á María vuestra esposa:
Circundándoos gloriosa
Una hueste angelical
Sed José, nuestro abogado
En esta vida mortal.
Ahora sous el abogado
de todos los pecadores,
alcanzando mil favores
al que os llama atribulado;
Ninguno desconsolado
Salió de este tribunal.
Sed José, nuestro abogado
En esta vida mortal.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario